Andy Murray, íntimo: la decepción por no hablar español, el comerse las uñas y el día en que lo llamaron “pu… escocés”Deportes 

Andy Murray, íntimo: la decepción por no hablar español, el comerse las uñas y el día en que lo llamaron “pu… escocés”


El escocés Murray vuelve de a poco al circuito, en competencias de dobles, luego de su seria lesión de cadera, que le impidió caminar; está jugando Wimbledon. Crédito: Hannah McKay
6 de julio de 2019  • 11:59

LONDRES.- Andy Murray, doble campeón olímpico y de Wimbledon y exnúmero 1 del mundo, volvió a vivir desde lo deportivo. Luego de someterse, en enero pasado, a una cirugía de cadera y de temer que ya no pudiera volver a competir, el escocés logró reaparecer hace aproximadamente un mes en Queen’s, donde terminó consagrándose en la competencia de dobles en pareja con el español Feliciano López. Luego jugó en Eastbourne. Y después decidió participar en su torneo favorito, Wimbledon, en compañía del francés Pierre-Hugues Herbert (ya ganaron en el debut). Además, actuará en dobles mixto con Serena Williams. “Pasé del número 1 del mundo a no poder caminar”, dijo el jugador de 32 años, 227º del ranking individual y 148º de dobles, en una sección especial del diario británico
The Guardian, dedicada a preguntas periféricas a la actividad del protagonista.

-¿Cuál es tu miedo más grande?

-Me asusto cuando no puedo mover mi cuerpo.

-¿Cuál es el rasgo que más deplorás de vos mismo?

-Soy demasiado discutidor y demasiado duro conmigo mismo.

-¿Cuál fue tu momento más vergonzoso?

-En 2014, cuando perdía por 6-0, 5-0 en Londres ante Roger Federer, y nada de eso me había pasado desde que era profesional [N. de la R.: se refiere a un match por la zona de grupos del Masters de Londres, perdido ante el suizo por 6-0 y 6-1). Estás en el medio de una cancha con 20.000 personas, esperando un partido competitivo y eso no está sucediendo. Me sentí extremadamente tímido.

-¿Qué te hace infeliz?

-Hasta hace poco, el dolor de cadera.

-¿Qué es lo peor que alguien te ha dicho?

-Estaba caminando para jugar un partido en Wimbledon cuando tenía unos 19 años y alguien dijo: “Oh, ese maldito pu… escocés acaba de pasar”. En ese momento estaba luchando por lidiar con la atención y me dolió bastante.

-¿Cuál es tu hábito más desagradable?

-Me muerdo las uñas y la piel alrededor de ellas.

-¿Cuál es tu olor favorito?

-Me encanta el de la pintura y el de la gasolina.

-¿Qué o quién es el mayor amor de tu vida?

-Solo hay una respuesta para eso, porque podría terminar en divorcio: mi esposa [Kim Sears].

-¿A quién invitarías a la cena de tus sueños?

-A Ricky Gervais [músico y artista británico], Barack Obama y Muhammad Ali.

-¿Cuál ha sido tu mayor decepción?

-Profesionalmente, perder mi primera final de Wimbledon [2012]. También me decepcionó no haber aprendido español cuando vivía allí [se entrenó dos años en la academia Sánchez-Casal, de Barcelona].

-¿Cuándo lloraste por última vez y por qué?

-Conduciendo a casa por mi cuenta, pensando en los últimos 18 meses que viví, que han sido muy difíciles, y volviendo a jugar al tenis sin ningún dolor en la cadera. Fue un llanto feliz.

-¿Qué te mantiene despierto en la noche?

-Pensar demasiado.

-¿Cuál es la lección más importante que la vida te ha enseñado?

-Disfrutar de los buenos momentos, porque uno nunca sabe lo que está a la vuelta de la esquina. Cuando tuve este problema con mi cadera, tenía el puesto número 1 en el mundo y, en el espacio de una semana, pasé de competir en el más alto nivel a no poder caminar más. Estuve bastante mal durante bastante tiempo.

-¿Dónde te gustaría estar ahora?

-Donde estoy, con mi equipo en el tour de tenis.

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