Los sicarios del petróleo viven al amparo de la ambigüedad políticaSociedad 

Los sicarios del petróleo viven al amparo de la ambigüedad política

Otro bloqueo de accesos a yacimientos, sin demasiada repercusión mediática, actualizó este viernes un tema que es impulsado en realidad desde la política, se trasunta o expresa con argucias sociales, e impacta en la posibilidad real de desarrollo de Vaca Muerta, en un esquema que integra demandas, con presiones sindicales, favores gubernamentales y sicarios armados en el extremo más peligroso.

En ese mundo tan especial que es el MPN, conviven todos los elementos. En Añelo, esta realidad es ambigua y peligrosa. Está relacionada con las actuaciones judiciales tras el estallido violento que hubo en Sierras Blancas. Esa causa tiene cuatro detenidos ya, y un prófugo. Entre los detenidos está Juan Carlos Levi, acusado como el principal instigador del hecho. Levi revista en la órbita de la UOCRA, y giraba cerca de un foco de poder con asiento en Añelo y que procuraba administrar puestos de trabajo, sea en la industria petrolera directamente, o en trabajos relacionados canalizados a través del gremio de la construcción.

El vacío de conducción que dejó Levi desde su habitación enrejada, no ha sido llenado. Se complementa esto con otra situación, que es el recambio gubernamental que habrá en Añelo a fin de este año. Allí ya no gobierna claramente el actual intendente, ni tampoco tiene el poder concreto el intendente que viene.  Los grupos que asignan trabajos mediante la negociación o la presión política quedaron navegando al garete. La expresión de protesta de este viernes estuvo relacionada con estos sectores, que presionan al gremio petrolero pues se quedaron sin cauce hacia la UOCRA. Este viernes habían estimado que irían hasta la sede petrolera, pero después, evidentemente, no se animaron, o bien obtuvieron algún placebo que moderó esas intenciones.

Lo peligroso es la metodología, pues está instalada, y puede recurrir, como ya se ha visto, a su extremo más agudo, que es el de los sicarios: personas armadas que no dudan en amedrentar, herir, o, esto se ha visto antes, matar a quien sea, si es necesario para inscribir a sus instigadores en los círculos de poder correspondientes.

La Justicia investiga, pero investiga siempre los hechos ya sucedidos. La política, mira oficialmente para otro lado, y deja hacer en lo profundo de su continente, cualquier desmán, siempre que no salpique directamente.

Esto es inadmisible, incivilizado, retrógrado, y contraproducente con el esquema de desarrollo que se pretende para la industria del gas y del petróleo en el tercer milenio de la sociedad occidental.

Rubén Boggi

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