Diversificación. Las compañías africanas se expanden por todo el continenteEconomía 

Diversificación. Las compañías africanas se expanden por todo el continente

A pesar de la volatilidad de las monedas, las firmas más grandes se consolidan en los países donde las políticas proempresa son más fuertes


A medida que las empresas van creciendo, pasan de ser proveedores informales a mercados formales donde operan las grandes firmas Crédito: Shutterstock

Hace veinte años Patrick Bitature, un magnate ugandés, llevó su negocio de telefonía celular a Nigeria. Al principio el dinero se acumulaba tan rápido que no cabía en la caja de seguridad. Pero la cultura de negocios resultó más despiadada y menos basada en la confianza que en su país. Empezó a notar faltantes de dinero. Eventualmente, retrocedió a los mercados de África oriental, que mejor conoce. “Iba a ir a todos los países de África en aquel tiempo”, recuerda, sonriendo por su ingenuidad. “Tuve suerte de no perder hasta la camisa”.

Muchas empresas africanas han intentado conquistar nuevos mercados a lo largo de los años, pero tuvieron que volver a casa de apuro.

El colonialismo fragmentó el continente y vinculó sus economías a capitales imperiales en vez de entre sí. Ese legado encerró a muchas empresas en silos nacionales. Hoy, grandes multinacionales europeas y estadounidenses dominan los mercados, desde la logística hasta las bebidas sin alcohol. Firmas africanas han anunciado inversiones externas directas por US$72.000 millones en proyectos nuevos en el continente durante esta década, según fDi Markets, una proveedora de datos. Compañías del resto del mundo han invertido casi nueve veces esa cifra.

Pero el sueño panafricano sigue vivo. Dos tercios de las firmas africanas encuestadas por la consultora McKinsey en 2017 planeaban entrar en nuevos países en la región en los siguientes cinco años, comparado con la mitad de las multinacionales extranjeras en África.

Según el Boston Consulting Group, las 30 compañías africanas más grandes operaron en un promedio de 16 de los países del continente el año pasado, el doble que en 2008.

Empresas africanas líderes están uniendo la región, facilitándole a otras que sigan su ejemplo. Bancos atienden a clientes corporativos en múltiples países. Líderes empresarios recorren megaciudades a bordo de Ethiopian Airlines, que vuela a treinta y seis estados africanos.

Las firmas más grandes ya tienen escala suficiente como para competir con multinacionales. Aliko Dangote, un barón del cemento nigeriano, se ha aventurado en diez países. Dangote Group ha superado a LafargeHolcim, una potencia suiza, como el mayor productor de cemento en el África subsahariana. Las plantas de Dangote, construidas por un contratista chino con diseños estándar, son más grandes, más nuevas y más eficientes que la mayoría. Tiene contacto con varios presidentes.

La expansión intracontinental es en respuesta a dos desafíos. El primero es encontrar clientes. Las economías sumadas de los 54 países africanos son más pequeñas que la de Francia.

Al volverse más ricos, individuos o empresas pasan de proveedores informales a mercados formales en los que operan las grandes firmas. Pero estos clientes están concentrados en bolsones repartidos en una vasta masa de territorio.

Para llegar a la mayor cantidad posible, Shoprite, un minorista sudafricano, ha abierto supermercados en quince países. Una lógica similar llevó a OCP Group, un productor marroquí de fosfato, a crear una subsidiaria subsahariana en 2016. Al invertir en estudios del suelo, microcréditos y logística, espera convertir a agricultores de subsistencia en productores comerciales y compradores de su fertilizador de fosfato. Otras firmas están dando pasos similares.

El segundo desafío es la incertidumbre. Las débiles cadenas de provisión africanas, sus monedas volátiles y sus funcionarios de entes reguladores antojadizos, que gustan de las expropiaciones o los controles de capitales, que dificultan la repatriación de ganancias, hacen que el futuro sea más nebuloso que en economías maduras.

Las empresas centradas en un solo país (o industria) enfrentan mayores riesgos, señala Kartik Javyaram de McKinsey. Firmas con cabecera de playa en muchos lugares y sectores, como el Dangote Group o Shoprite, están menos expuestos a problemas en cualquiera de ellos.

Como revela la experiencia de Bitature, cruzar fronteras puede volverse en contra. Los responsables de las políticas públicas en otros países son proclives a repentinas “volteretas”, alerta Abdul Samad Rabiu, cuyo BUA Group vende de todo, desde cemento hasta azúcar, pero se ha mantenido en su Nigeria nativa. El territorio extranjero puede ser poco hospitalario, aun en ausencia de las volteretas políticas.

Tiger Brands, un fabricante de alimentos sudafricano, vendió su división harinera en Nigeria a Dangote por US$1 en 2015, tres años después de habérsela comprado por US$200 millones. La depreciación de la naira afectó los bolsillos de los nigerianos, reduciendo la demanda, y elevó el costo de importaciones como las del trigo, que Tiger no podía traspasar a los consumidores por la fuerte competencia.

Las firmas más fuertes son las que eligen con cuidado. MTN Group, una gran compañía de telecomunicaciones sudafricana, se está retirando de algunos países más pequeños. Pero se mantiene en Nigeria pese a interminables batallas con los entes reguladores; es un vasto mercado y márgenes operativos brutos del 44% la sostienen firme. OCP se dispuso a profundizar su presencia en quince países africanos. Ha reducido la lista a cinco -incluyendo los gigantes regionales Nigeria y Etiopía- donde las políticas son más proempresa.

Articulos relacionados