La disputa por la capital entusiasma al PJ, pero enfrenta planteos judiciales aún inciertosPolítica 

La disputa por la capital entusiasma al PJ, pero enfrenta planteos judiciales aún inciertos

Por primera vez en 20 años, podría recuperar la ciudad de Córdoba; Juez interpuso un recurso

CÓRDOBA.- Con la reelección como gobernador de

Juan Schiaretti

que parece difícil de torcer, la pelea más fuerte en la elección del próximo domingo parece estar centrada en la capital provincial, controlada por la oposición provincial desde 2003 y que Hacemos Córdoba -la alianza liderada por el peronismo-tiene chances de recuperar.

La ciudad tiene 1,4 millones de habitantes; un presupuesto municipal de $35.000 millones y 12.000 empleados.

La competencia tiene una pelea judicial de fondo por la impugnación opositora a la candidatura del candidato oficialista Martín Llaryora, que recién se resolvería después de la votación.

La postulación del exintendente de San Francisco y diputado nacional en uso de licencia que votará en San Francisco fue impugnada por Córdoba Cambia, que lleva como candidato a Luis Juez, y por la UCR, que impulsa a Rodrigo de Loredo.

El fundamento del cuestionamiento es que no cumple con el tiempo de residencia en la ciudad que exige la Carta Orgánica Municipal.

El caso ya pasó por tres instancias: la Junta Electoral Municipal la impugnó; la jueza electoral provincial Marta Vidal lo habilitó y, en fallo dividido, la Cámara en lo Contencioso Administrativo también le dio vía libre. Por la apelación del juecismo y la UCR, será el Tribunal Superior de Justicia el que dirima y probablemente no lo haga antes del próximo domingo 12.

La elección es con boleta única, por lo que las posibilidades de Llaryora de ganar son traccionadas por Schiaretti.

“Si se gana la capital, el que lo hace es el gobernador”, ironizan desde el peronismo. En su gestión, la provincia invirtió sumas importantes en obras en el distrito, sentando bases para esta elección.

A De Loredo y Juez les juega en contra no solo la boleta única, sino la buena imagen y la intención de voto de Schiaretti en la ciudad, que, según coinciden los sondeos, esta vez está por arriba de sus rivales.

Juez define que su competidor es el gobernador. “No discutimos con Llaryora ni con ningún otro, sino con Schiaretti”, insiste y aclara que, de ganar y tener que convivir con él, evitará las peleas.

Asegura que “maduró” y que ya no pelea “por cualquier cosa”. Consciente de su principal activo, el candidato subraya que hay que “armonizar” las gestiones municipal y provincial.

De Loredo intentó ser candidato con el aval de la Casa Rosada, pero cuando desde allí optaron por Juez, resolvió aliarse con Ramón Mestre.

Con todo, su vínculo con el macrismo es mejor que el del actual intendente. “Mi propuesta no es una continuidad de la de Mestre”, suele definir, y agrega que “Llaryora tiene una propuesta improvisada y chocará la ciudad, mientras que Juez ya la chocó”.

Las encuestas que circulan -y en las que ningún dirigente confía ciegamente por los fracasos en los últimos comicios en diferentes puntos del país- dan algunos puntos de ventajas al sanfrancisqueño y, según el sondeo, ponen segundo o tercero a Juez o a De Loredo.

La brecha a favor de Llaryora se diluye en competencia directa, pero el punto es que el elector en el cuarto oscuro se encontrará con la boleta única.

El Tribunal Electoral Provincial rechazó el planteo del juecismo para evitar la anulación del voto si hay un doble sufragio en la categoría intendente por el mal uso de la boleta única. Juez insiste en que la boleta es “tramposa” e induce al error.

Desde la vuelta de la democracia, en 1983, el peronismo cordobés solo una vez ganó la capital. Fue en 1999, cuando José Manuel de la Sota impuso como candidato a Germán Kammerath, quien realizó una gestión muy cuestionada.

Antes, fue dos veces intendente Ramón Mestre padre y dos Rubén Martí. Después de Kammerath llegaron Juez, Daniel Giacomini y, en dos administraciones, Mestre hijo.

Si el próximo domingo la alianza oficialista provincial recupera la capital, para Schiaretti significaría un triunfo tan importante como el que se descuenta que tendrá en la gobernación.

En cambio, para la fracturada alianza el golpe sería doble ya que a nivel provincial arrancaron sabiendo que ganar era una tarea compleja, pero perder la segunda ciudad del país sería un golpe extra. Un revés que será facturado en la Casa Rosada.

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