Wanchope Abila y la pulseada con Benedetto: rendimientos, goles y oportunidadesDeportes 

Wanchope Abila y la pulseada con Benedetto: rendimientos, goles y oportunidades


Recuperado, Wanchope Ábila, vuelve a pelear por su lugar en el equipo Fuente: LA NACION

Algunas voces del gigante

Mundo Boca

van analizando el día a día del técnico y el rendimiento de sus futbolistas. Y aseguran cosas. Por ejemplo, una mala actualidad de sus centro atacantes Ramón Ábila y Darío Benedetto, a quienes no ven del todo encendidos. Sin embargo, Gustavo Alfaro y sus hinchas tienen motivos para sonreír con el retorno de Wanchope al primer equipo: se recuperó totalmente del desgarro en el aductor que había sufrido hace más de dos semanas ante Banfield y es el fuerte candidato a ser el N°9 en Mar del Plata, ante Estudiantes, de Río Cuarto. ¿Tan malo es el momento del cordobés? Sus números aseguran todo lo contrario. Y hasta le da una gran esperanza a los fanáticos de ver algún grito suyo en el José María Minella.

La realidad es que Ábila hoy le toca ser suplente: Darío Benedetto está por encima en la consideración del entrenador e, incluso, de la opinión de los hinchas. No obstante, es el segundo goleador de la era Alfaro, por debajo del semestre implacable que está teniendo Mauro Zárate, otro que se sienta bastante seguido en el banco de suplentes. La cuestión es que los números del exHuracán hablan por sí solos. Porque durante este ciclo disputó doce encuentros, jugando solo la mitad de ellos como titular: marcó un gol en cinco de esos seis compromisos que lo tuvieron desde el inicio del partido (solo no pudo festejar en el 3-0 ante San Lorenzo).

Es evidente que sus compañeros, especialmente los que juegan por fuera, están entendiendo a la perfección los buenos movimientos de Ábila al segundo palo: varios de sus gritos, como los que cosechó ante San Martín de San Juan (4-0), San Martín de Tucumán (4-1) y Banfield (estando más de un metro en offside, para ganar 2-0), llegaron a través de esa fórmula. También le convirtió a Atlético Tucumán, con una corajeada individual que no sirvió de mucho en la derrota de local (1-2), y a Unión, tras estar atento a un rebote que apareció en el área y así iniciar una gran remontada (3-1).

¿Por qué entonces se habla de que su nivel es bajo? Hay veces en las que Wanchope subestima algunas jugadas de peligro que genera. Como cuando estando mano a mano ante Nereo Fernández, en el estadio 15 de abril, decidió ejecutar una vaselina; o cuando fabricó una maniobra individual excepcional ante el Ciclón para, también, irse en libertad contra el arquero Monetti y decidir otra vez picarla: ambas oportunidades terminaron en pifias. O, incluso, cuando practicó una tijera en Tucumán en una jugada que podía resolver de otra manera. A los de afuera eso no les cae del todo bien: con decisiones así puede poner en peligro un resultado que se sitúa favorable. Quizás, eso le falta entender al atacante de 29 años para ser aún más del gusto de las tribunas de la Bombonera y así ganarle el puesto a su competidor.

Porque, de hecho, la actualidad de Pipa sí que sorprende negativamente: jugó un encuentro más que el cordobés (ocho como titular) y solo pudo marcar cuatro tantos, entre los que contabiliza dos de penal. Su nivel es alarmante. Y ya tuvo la oportunidad que tendrá el viernes Ábila: en la Bombonera, ante el débil Jorge Wilstermann, por la Copa Libertadores, Benedetto no aprovechó completamente la posibilidad de enfrentarse a un rival muy inferior y, por ende, no logró destacarse para retomar esa confianza que le está haciendo falta. Hizo un gol desde los doce pasos, pero le atajaron otro en el primer tiempo. Entonces, aportó poco en una goleada fácil al conjunto boliviano (4-0).

Ahora es el turno de Ramón. Si bien la Copa Argentina es de respetar, con sus humildes equipos de inferior categoría que buscan capítulos inolvidables de su historia en este tipo de encuentros ante los más poderosos, se sabe que Boca -aún jugando con varios suplentes como lo hará- debería imponerse frente a Estudiantes, de Río Cuarto. Y el dueño de la camiseta N°17 tiene por delante un partido de menor calibre para sacar a relucir toda su capacidad goleadora y así volver afilado y con confianza de la lesión que lo marginó en las últimas semanas. Y, por qué no, meterle algo de presión a Alfaro en la decisión de quién será el titular en esta etapa importante que se avecina, en la que el xeneize se juega cuatro competencias: tiene, además, la Copa de la Superliga, el cierre del grupo de la Copa Libertadores y la Supercopa ante Rosario Central, que puede darle un título el 2 de mayo.

¿Puede conseguirlo en un equipo con mucho recambio? Claro que sí. Porque en la ofensiva estaría acompañado por Zárate, con quien mostraron en el pasado una buena sociedad en ciertos goles compartidos. Y Boca tiene tanto plantel, que uno de los volantes por afuera sería Cristian Pavón, con quien también se entienden de gran manera. Y por la izquierda iría de entrada el juvenil Agustín Obando, que en su debut ante Aldosivi no fue tímido y aquella noche en Mar del Plata asistió al exVélez.

Ramón Ábila está listo para volver y hambriento de goles: buscará en los próximos compromisos ganarle la difícil pulseada a Benedetto para tener un protagonismo más importante.

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