La falta de gol de San Lorenzo es un mal que tiene varias causasDeportes 

La falta de gol de San Lorenzo es un mal que tiene varias causas

Hay un denominador común en cada partido de San Lorenzo en la era de Jorge Almirón: la falta de poderío ofensivo. Está a la vista, al conjunto de Boedo le cuesta horrores hacer goles. Los números lo reflejan sin piedad. En 20 encuentros de este ciclo (4 victorias, 12 empates y 4 derrotas), solamente convirtió en diez. En total suma 13 tantos a favor y 15 en contra. Apenas tres veces pudo hacer más de un gol: 2-2 con Aldosivi, 2-3 con Argentinos y 2-0 con Melgar. El triunfo ante los peruanos por la Copa Libertadores fue el más abultado.

Sin dudas, el pobre poder de fuego es la principal falencia que hoy presenta un equipo que ha progresado en la salida desde el fondo, como pide su DT, y que no le cuesta adueñarse del balón para manejarlo.

¿Por qué le resulta complicado al Ciclón hacerse fuerte en los últimos metros? En la gestación puede empezar a entenderse este mal de goles que lo acecha. Trata bien a la pelota, pero no le alcanza. Ganar la posesión no le asegura acorralar a su adversario. La falta de cambio de ritmo y de aceleración en los 25 metros finales no ayudan a la construcción de situaciones de riesgo, que no abundan. Necesita más asociaciones, ante la ausencia de un asistidor nato.

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Fernando Belluschi es el jugador que podría elevar la bandera de la elaboración, pero sigue lesionado. La vigencia de Román Martínez fue una buena noticia este año, pero no es suficiente. Así, los remates desde afuera son su arma más letal. No hay sorpresa y todo se vuelve previsible.

A su paciente juego de posesión es imperioso aplicarle una dosis de adrenalina. San Lorenzo necesita mayor verticalidad e intensidad. Nahuel Barrios le devolvió algo de eso. El Perrito encara hacia adelante, gambetea y trata de pisar el área. Contra Huracán fue el único de los de arriba que hizo la diferencia, aunque debe resolver mejor. Aun con uno más en la última media hora, San Lorenzo no puso al Globo contra su arco.

Nicolás Reniero grita su único gol en 2019, ante Rosario Central. (Foto: Marcelo Manera)

Las individualidades también atentan contra las opciones de peligro que logra crear. Nicolás Blandi es el goleador del ciclo con tres tantos (lo siguen Román y Andrés Herrera con dos cada uno), pero viene mostrando un nivel bajo. Nicolás Reniero no rinde cuando lo ubican por la izquierda y no aprovecha su chance cuando le toca por adentro. Y los refuerzos restan: Andrés Rentería y Gustavo Torres aportan poco y nada; y Juan Camilo Salazar, el otro colombiano, se está ensamblando. En tanto, los juveniles Adolfo Gaich (un gol) y Alexander Díaz no vienen teniendo mucho lugar.

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Así está este San Lorenzo de delantera flaca, buscando que la posesión se transforme en definición para gritar más de alegría que de lamento.

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