Elecciones, contrastes y ambivalencias, en el escenario neuquinoSociedad 

Elecciones, contrastes y ambivalencias, en el escenario neuquino

Es probable que la situación nacional incida más sobre las elecciones capitalinas, que lo que lo hizo sobre los comicios provinciales, el pasado 10 de marzo. Si bien todavía no hay fecha para la próxima gran competencia política neuquina, es factible que así suceda, por razones que hacen al sector que comanda actualmente el Municipio, representativo –esté o no participando de ese enclave- del oficialismo comandado por Mauricio Macri.

También porque la situación está en un momento clave, sobre todo observada desde el punto de vista de la economía, y su influencia social directa. En este sentido, en Neuquén, como en otras regiones del país, es una realidad ambivalente: combina grandes, y pomposas, noticias petroleras de tono positivo, con situaciones negativas provocadas por el manejo de la economía que hace el gobierno nacional.

Por ejemplo, a la liviana gira del gobernador Omar Gutiérrez por Estados Unidos, le correspondió el anuncio de la Shell de triplicar su producción y crear mil puestos de trabajo más en tres áreas de Vaca Muerta; realidad que convivió, en el tiempo, con la confirmación de que rigen suspensiones y despidos en empresas de servicio petroleras, como Schlumberger, Hallyburton, San Antonio, Nabors, y otras.

Esto es posible por la ambivalencia económica: el poder de convocatoria para las inversiones en Vaca Muerta está intacto, con un precio del petróleo que seguirá, muy posiblemente, en alza, y precios para el gas en el mercado argentino que son atrayentes, más allá de los vaivenes de la resolución 46; pero, esos vaivenes, ocasionaron un freno innegable a la actual producción de gas no convencional, con la consecuencia inmediata de menos trabajo para las empresas que contratan las grandes operadoras en los yacimientos.

El sindicato petrolero y el gobierno provincial siguen discretamente esas situaciones contradictorias. Solo pueden operar poniéndole curitas a la herida. El gremio, por ejemplo, desplegó intensas negociaciones con las empresas que comenzaron a suspender o despedir. No puede impedir esas decisiones, pero sí puede conducir un proceso que genere tiempo. El tiempo, en un año electoral, es más importante que en cualquier otra circunstancia. En solo unos meses podía cambiar la coyuntura, y volver el jolgorio petrolero pleno.

El silencio sindical se explicó, en la semana que ha transcurrido, por el estado de salud del secretario general y senador nacional, Guillermo Pereyra, quien fue intervenido quirúrgicamente –por segunda vez- y encara un proceso de convalecencia y tratamiento. Desde el gobierno, poco se ha hablado de suspensiones o despidos: sería pecar de ingenuo, tal vez, en política, abundar en lo negativo cuando hay una cara positiva más grande y brillante.

Mientras tanto, Neuquén no ha salido indemne del impacto de la larga recesión. Se acaba de confirmar, por ejemplo, números negativos para las ventas en supermercados, una rareza para la “capital del consumo” que es el conglomerado urbano de Neuquén-Plottier. Es posible que la situación no permanezca mucho tiempo así, dado el pronóstico más optimista de economistas y entendidos, acerca de que la recesión nacional ha tocado ya su piso, y que está pronto a empezar el rebote, acicateada por las medidas “populistas” que, a regañadientes, está dispuesto a anunciar en estos días el gobierno de Macri.

En el distrito capitalino, es todo muy contrastante. A la situación general social, con caída del consumo, malhumor creciente, y pobreza extendida, se le opone un festival de obras públicas financiadas de distintas maneras por el presupuesto del tándem (premiado a nivel nacional) que integran Horacio Quiroga y José Luis Artaza. Son obras que solo aquí se realizarán en este tiempo congelado de la economía, y todavía no se sabe si prevalecerá el discurso optimista sobre lo que implicarán, o el negativo que hace eje en la coyuntura presente, las dificultades que provocan en el tránsito, y, eventualmente, distintas opiniones sobre si se eligieron o no los mejores proyectos.

Sea que se anticipen a las generales nacionales de octubre (¿también a las PASO?) o no, los comicios capitalinos son influenciados por la percepción popular que apunta a resolver el gran enigma de las opciones para el país: continuidad, retorno, o innovación. En el contexto, no parece que sea un buen momento para el lucimiento, sino, apenas, para arañar, esforzadamente, un buen resultado.

Rubén Boggi

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