Siete años de un asesinato que pesa como un estigma sobre NeuquénSociedad 

Siete años de un asesinato que pesa como un estigma sobre Neuquén

Siete años se cumplen del asesinato de José Aigo. Mapuche, policía, Aigo fue muerto a balazos camino a Pilo Lil, en cercanías de Junín de los Andes, ciudad que lo recuerda con el sabor amargo que causa la impunidad que todavía beneficia a los asesinos, después de una investigación llena de imperfecciones, de dudas, y de sospechas tremendas.

Al sargento José Aigo lo mataron dos ciudadanos chilenos que realizaban tareas vinculadas, se cree, con la propagación de una moderna guerrilla atada al financiamiento que provee el narcotráfico, y entrelazada con este negocio, amparada por argumentos ideológicos tan primarios como vanos.

Jorge Antonio Salazar Oporto (alias Juan Carlos), era buscado por la Justicia chilena por el homicidio de un carabinero en 1997. Se afirma que  ostentaba un puesto de jerarquía militar en el Ejército Guerrillero de los Pobres-Patria Libre (EGP-PL), escisión del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.  Alexis Cortés Torres, se dijo en su momento, era miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Ambos fueron recibidos e incluso cobijados por la política argentina de aquel año 2012. Incluso se comenzó un trámite para beneficiarlos con subsidios, en oficinas gubernamentales de Junín de los Andes, de cuyas huellas institucionales no quedaron rastros porque fueron borrados, según probó una investigación realizada por periodistas de CN 24/7 en 2018.

Este nuevo aniversario de la muerte de José Aigo se ubica en el calendario a pocos días de una elección que dará como resultado otro mandato constitucional para un gobernador, de 2019 a 2013, en Neuquén. De la investigación del paradero de los asesinos de Aigo poco y nada ha trascendido como nuevo, salvo el incremento de la recompensa que por ellos ofrece el Estado argentino.

Pesa, la muerte de Aigo, como un estigma sobre la democracia neuquina.

Rubén Boggi

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