Una cruz esvástica en las piedras pintadas de Colo Michi CoSociedad 

Una cruz esvástica en las piedras pintadas de Colo Michi Co

Colo Michi Co es un paraje de gran importancia arqueológica en la provincia de Neuquén. Tiene las piedras pintadas: un asombroso paisaje, testimonio de los primeros humanos habitantes de la Patagonia. Es una zona “protegida”, aunque hay que poner en duda ese concepto, a juzgar por lo que ha denunciado un ciudadano neuquino, Ricardo Kleine Samson, con abundante material fotográfico en su perfil de Facebook.

Allí se muestran evidencias de un abandono bastante notorio. Y constancias de agresiones al invaluable material arqueológico. Entre ellas, las más groseras, un nombre pintado (“Antonio”) y una cruz esvástica asimismo grabada sobre las antiquísimas pinturas rupestres.

Lo que sigue es el testimonio de Kleine Samson:

Colomichico. Evidencias del deterioro y del abandono

Se sobreentiende que para poder entrar al parque arqueológico Colomichico se deben cumplir algunos requisitos mínimos como, por ejemplo, recurrir a un guía que, por supuesto, es imposible conseguir o nunca está disponible…

Que, como mínimo, el ingreso al parque tenga una puerta lo suficientemente infranqueable para el caso en que uno intente entrar a visitarlo sin permiso (como lo hago habitualmente) o a robar piezas o a tallarlas por su cuenta, como lo hizo Antonio y algún nazi, y no la tranquera ordinaria atada con alambre que existe hoy día…

Que, por ejemplo, el centro de interpretación recientemente inaugurado con bombos y platillos y que nos costó unos cuantos millones a todos los argentinos, este abierto y, sobretodo, un día feriado como lo fue ayer (3 de marzo) al que acude, al divino botón, muchísima gente interesada en conocerlo…

Que los carteles de interpretación estén legibles y no el desastre que son hoy…

Es decir, que este bellísimo e invaluable parque arqueológico, único en el mundo y que tiene más de 1600 años de antigüedad, se jerarquice de una vez por todas porque, a este tren, en pocos años, no queda nada, de manera que, aproveche este interminable descuido del estado para llevarse algún souvenir y decorar su casa o su jardín o tallar su nombre…

Aquí, en las fotos, están las evidencias de tan solo este último año, del esmero, dedicación y responsabilidad con que se cuida este lugar que debería ser sagrado…

Ricardo A. Kleine Samson

La entrada al parque arqueológico.

A un tal Antonio le pareció gracioso dejar su nombre grabado junto a las figuras antiguas.

El daño sobre algunas piedras es notorio: ¿es robo?

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