Tiger Woods-Mickelson: envidias, marketing y reconciliaciones de una larga rivalidadDeportes 

Tiger Woods-Mickelson: envidias, marketing y reconciliaciones de una larga rivalidad


En el US Open 2008; una etapa en la que tuvieron algunos cortocircuitos Fuente: Archivo – Crédito: REUTERS / Robert Galbraith

Fueron

ásperos rivales en el pasado

y ahora están hermanados por el

negocio y el marketing.

Miradas desconfiadas que en los últimos años mutaron en

corrientes de afecto.

El gran duelo del golf de este siglo colocó en veredas opuestas a

Tiger Woods

y

Phil Mickelson,

que este domingo jugarán un torneo exhibición en Florida con dos ex estrellas de la NFL: Peyton Manning y Tom Brady. Una gran puesta en escena con fines solidarios, ya que en el evento por disputarse en el Medalist Golf Club habrá en danza 10 millones de dólares, un monto que se destinará a la lucha por frenar la pandemia del coronavirus.

Para promocionar el certamen benéfico, los cuatro participaron de una videollamada en la que surgieron algunas chanzas entre ambos golfistas. En un momento de la transmisión, el hombre que pega con el perfil zurdo le mostró la foto de la ceremonia de cierre del Masters 2006, cuando Tiger le colocó el saco de flamante ganador en el clásico pase de mando de Augusta. Fue una manera de azuzarlo. Enseguida, rápido de reflejos, el acaparador de 15 majors pidió irse un momento de cámara y volvió a su asiento para taparse con la chaqueta verde porque “tenía frío”, presumiendo en broma de su condición de campeón vigente del Masters.

Dos californianos muy prometedores

Este divertido ida y vuelta parece ser un símbolo de madurez:

buena onda recíproca para sepultar varios momentos tensos en el PGA Tour.

Sucede que la rivalidad entre ellos resultó inevitable. Ambos fueron productos genuinos del sur de California y superestrellas desde una edad temprana, con Mickelson cinco años mayor que Woods (hoy, 49 contra 44). Phil es de San Diego y egresado en Psicología de la Universidad de Arizona State, mientras que Tiger nació en Cypress y estudió en los claustros de Stanford. Lefty acumula 44 títulos del PGA Tour (el 9° de la lista histórica) y el astro alcanzó el récord de Sam Snead (82), con lo que se ubica a tres torneos grandes del máximo campeón, Jack Nicklaus.

El enorme suceso temprano de Mickelson incluyó una gran cantidad de títulos amateurs y universitarios, además de haberse adjudicado su primer certamen del PGA Tour a los 20 años y como aficionado, justo una temporada antes de saltar al profesionalismo en 1992. Era un héroe norteamericano destinado a dominar sobre los fairways. Pero después sobrevino la Tigermanía, un fenómeno muy difícil de repetir y que opacó lo obtenido anteriormente por Lefty. En su época de aficionado, Tiger conquistó tres US Junior Amateurs consecutivos -sigue siendo el único jugador con este récord- y tres US Amateurs consecutivos -otra marca imbatida-. Fue la carta de presentación y el anticipo de su brillante carrera en el profesionalismo.


Masters 2005: el momento en que Mickelson le calza la chaqueta a Tiger; al año siguiente, la situación en el acto de ceremonia de cierre se invertiría Fuente: Archivo – Crédito: REUTERS / Shaun Best

Cuando Woods se pasó al campo rentado en 1996, Mickelson ya había triunfado nueve veces en el PGA Tour aunque padecía una deuda con los Majors, una tortuosa espera que se le extendió desde 1992 hasta 2004, cuando pegó aquel salto de rana inolvidable tras llevarse el Masters. En cambio, los grandes torneos fueron la especialidad de Tiger desde sus inicios, comenzando por la consagración en la cita de Augusta en 1997 y gracias a una actuación arrasadora, que obligó a recalcular las distancias de las canchas. Ya en 2000, cuando vino a jugar la Copa del Mundo al Buenos Aires Golf Club, Woods superó a Mickelson en el total de victorias en la gira norteamericana: ese año encadenó ocho triunfos, incluidos tres majors, para llegar a 24 lauros en apenas cinco temporadas. Una cantidad de títulos en el PGA Tour que a Phil le costaría alcanzar un tiempo de 13 años. Desde entonces, el zurdo de San Diego no dejó de mirarlo desde atrás, con otro dato desalentador: nunca pudo trepar al N° 1 del ranking (apareció 2° en febrero de 2001), más allá de que es dueño de 5 majors.

Rivalidad en aumento

Aunque siempre hubo un

respeto mutuo

por las habilidades del otro, también se registraron

distintos niveles de fricción.

Y este feroz cara a cara se evidenció por primera vez en el Masters 2001: Tiger llevaba un score de 12 bajo el par a 18 hoyos del final y aventajaba por un golpe a Mickelson, por lo que compartieron la última salida del domingo. A la hora de la verdad, Tiger postergó a Phil, finalmente relegado al tercer puesto y a tres golpes. Estuvo muy cerca de dar su primer zarpazo en Majors, pero fue desplazado por Woods, que se calzó su segundo saco de Augusta y seguía atrapando todo objetivo que se le interpusiera.

“¿Cuándo vas a ganar un título grande? ¿Por qué no podés lograrlo?”, le preguntaba insistentemente la prensa a Mickelson, todavía improductivo en ese terreno. Hasta que llegó un día en que Phil reveló su envidia hacia su contrincante, agregándole una mezcla de admiración y humor. Sucedió que en el Tour Championship 2002 compartieron salida y la presentadora desarrolló una larga introducción en la que mencionaba las numerosas conquistas recientes de Tiger. De pronto, Mickelson la interrumpió a viva voz con un “¡Muy bien, muy bien!”, como diciendo: “Bueno, es suficiente”. Tanto Tiger como el público estallaron en risas y Phil dejó expuesto ese sentimiento de partenaire que no se resignaba a asumir.

En 2003, en una nota para una revista especializada, Mickelson declaró que Tiger estaba utilizando un equipamiento de palos “inferior”. “El odia que yo pueda sobrepasarlo. Tiene una velocidad de swing más rápida que la mía, pero un equipo inferior. Tiger es el único jugador lo suficientemente bueno como para estar por encima del equipo en el que está atrapado”, lanzó. Poco después, se disculpó con la firma de palos -Nike- y con Tiger, a quien le destacó su talento y su influencia en el juego.

El peor momento

La Copa Ryder 2004 trajo el pico máximo de tensión entre ambos,

cuando fueron de la mano hacia el fracaso después de perder los dos partidos en pareja en Oakland Hills. Mickelson decidió que el certamen daba lugar para probar un nuevo driver, hierros y pelota. Ya en un tramo del juego fue elocuente el rostro enojado de Woods, cuando Mickelson cayó fuera de límites durante el fourball. Doce años después, Phil justificaría aquel papelón deportivo: “No nos dieron tiempo para entrenarnos y trabajar juntos”.


La frustración de los dos en la Copa Ryder 2004

El fuego cruzado de sus carreras aumentó durante el campeonato realizado en Doral en 2005. Phil llegaba a ese torneo con el envión de su primera victoria grande y en un gran momento; contaba con dos golpes de ventaja antes de la última vuelta, pero Tiger brilló en los 18 hoyos finales con una tarjeta de 66 y le arrebató el torneo por un golpe. Fue otro mano a mano ganado en las narices de su clásico adversario.

En 2007, Mickelson comenzó a trabajar con Butch Harmon, que había sido instructor de Woods en los primeros años de su carrera y que le dio al zurdo algunos tips psicológicos competitivos de su antiguo alumno. Incluso, por aquellos tiempos trascendió que Woods había sido cazado haciendo una broma de mal gusto sobre las rutinas físicas y mentales de Mickelson. Los chispazos recrudecieron cuando Stevie Williams, entonces caddie de Tiger, realizó un comentario despectivo contra el golfista de San Diego. “No me cae particularmente bien. No me respeta en absoluto y, por lo tanto, no lo respeto. No es ningún secreto que tampoco nos llevamos bien”. Lefty le respondió: “Después de ver los comentarios de Williams, solo pienso en lo afortunado que soy al tener a mi caddie ‘Bones’, una persona con clase que me representa muy bien en la bolsa de palos”.

La hora del reencuentro

La incómoda vibración entre ambos golfistas empezó a atenuarse en mayo de 2009, cuando a la esposa de Mickelson, Amy, le diagnosticaron cáncer de mama. Enseguida, Woods se contactó con su colega para ofrecerle su apoyo. Seis años más tarde, cuando Tiger luchaba contra los dolores de su espalda y sufría en el juego varios “yips”, esos desórdenes en los movimientos del palo, Mickelson le envió mensajes de texto alentadores. “Se ofreció en numerosas ocasiones para ayudarme con la técnica y le respondí: ‘Tenemos la misma filosofía en cómo ejecutamos el chipping, solo que ahora estoy imposibilitado físicamente de hacerlo”, contó el astro.

Pero sin dudas, la complicidad -¿amistad?- entre ambos

se selló en la Copa Ryder 2016,

un año vacío de competencias para Tiger debido a sus intervenciones quirúrgicas y achaques físicos. El propio Mickelson aseguró que el acercamiento fue profundo y efectivo durante aquel claro triunfo 17-11 ante Europa, en el Hazeltine National Golf Club de Chaska, en Minnesota. “Nuestra relación cambió cuando trabajamos juntos para esa Copa Ryder. Tiger era un capitán asistente y pasamos mucho tiempo en el teléfono hablando de elecciones de jugadores, estadísticas, tiros alternativos, configuración de la cancha y todas estas cosas. Lo vi muy preparado y meticuloso hasta en el detalle más pequeño, por lo que sentí un nuevo respeto por él. El objetivo común de ganar la copa nos acercó; creo que ése fue el punto de inflexión”.

Mickelson volvió a interesarse personalmente por su oponente en mayo de 2017, fecha en que Woods fue detenido por conducir bajo medicamentos que lo dejaron en estado de somnoliencia, situación que lo expuso ante el mundo con un semblante muy desalineado en el informe policial. Hubo más: Mickelson recibió de su adversario mensajes de aliento y posteriores felicitaciones cuando triunfó en México en marzo de 2018; lo mismo cuando Woods peleaba por imponerse ese mismo año en el Valspar Championship (terminó 2º).

Para mayores certezas, en 2018 practicaron juntos en los días previos del Masters, lo que jamás se había dado entre ellos.

Tanto buen feeling derivó en el primer match entre ellos, una iniciativa de marketing conjunta: se jugó el 23 de noviembre de 2018 en el la cancha de Shadow Creek en Las Vegas, Nevada. La bolsa de este certamen no oficial fue de 9 millones de pesos y el ganador fue Mickelson, tras 22 hoyos, incluidos cuatro de playoff.

Cortesía y beneficios

Mientras que Tiger destacó públicamente los buenos gestos que tuvo su contrincante en distintos momentos delicados de su vida, Mickelson reflejó lo importante que fue Woods para el golf mundial: “Cuando Tiger aparece, mi deporte llega a los primeros planos y pasamos a jugar por un cheque de más de un millón de dólares cada semana. Siempre he tenido este respeto por lo que ha hecho por mí y por mi familia, porque nadie se ha beneficiado más”.


Tiger y Mickelson en Augusta: entre los dos acumulan 8 sacos verdes Fuente: Archivo – Crédito: AFP PHOTO/Timothy A. CLARY

Ambos podrían decir que las interferencias en su relación fueron exageradas por los medios, y puede haber algo de verdad en eso.

Pero los cortocircuitos resultaron indisimulables, a partir de estilos de vida y formas de conducirse distintos a lo largo de sus carreras.

El tiempo y la edad suavizaron el vínculo, como ocurrió hace décadas con Jack Nicklaus y el fallecido Arnold Palmer. Y

hoy se alinean en una causa solidaria

mientras buscan pasarla bien dentro de un campo.

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